Rincón del lector – 3: La Enseñanza de la Historia

Agosto 15, 2008

espana.jpgCuando viví en España en 1956, en plena época de Franco, me causó mucha desazón el leer en el manual de cívica, especie de catecismo con preguntas y repuestas, de una estudiante de secundaria esta pregunta: ¿Quieres son nuestros enemigos tradicionales? Seguía la repuesta: Nuestros enemigos tradicionales son Inglaterra y Francia.  No podía creer que en un país europeo, que yo creía tan cristiano predispusieran a los niños contra los países vecinos.

¿Para que sirve la historia, Papá? La historia nos rodea y entrampa con sus mitos y mentiras.

No podemos escaparnos. Podemos aceptarla cuando la tragamos a cucharaditas. O podemos cuestionarla con nuestra imaginación y con todas las torturas que una mente científica puede brindarnos para extraer la verdad de testigos reluctantes a pesar de ellos mismos.  Entonces seremos historiadores. [Marc Bloch, Apología para la Historia, Traducción del francés, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1995, 398 p.]

Hay una fuerte conexión entre la historia y la política.  Marc Bloch (1886-1944) contaba que en el instituto de Enseñanza Media en el que él fue alumno, a fines de siglo XIX, uno de sus profesores tenía la costumbre de decir: “Desde 1830 no hay Historia, hay política.”  Manipular la historia es un artificio que ya usaron los mexicas precolombinos, quienes falsificaron datos para acomodarlos a sus pretensiones de ser los herederos del imperio tolteca.

Marc Ferro describe la variedad desconcertante de maneras de las cuales las distorsiones más o menos conscientes del pasado se utilizan para manipular las mentes de mujeres, de hombres, y especialmente de niños a través del mundo.  Porque el pasado es crucial desde el punto de vista ideológico de la lucha para el control del poder.  El material histórico que se usa para como herramienta ideológica no son los textos escritos por historiadores profesionales, sino que el material que alcanza las grandes audiencias: los textos escolares, los periódicos, y las películas. [Ferro, Marc, Cómo se enseña la historia a los niños del mundo entero, Madrid: Siglo XX, 1990]

José Coronel dice que “Sin exageración puede afirmarse que en Centroamérica el documento ha sido usado—desde la independencia por lo menos—y hasta quizá buscado, por los historiadores partidistas, casi exclusivamente para fines polémicos. El documento mismo, muchas veces no ha sido otra cosa que un proyectil lanzado en la guerra civil. Más de una vez, por lo demás, ambos partidos se han acusado mutuamente de ocultar o destruir documentos que pudieran comprometerlos. La impresión del que lee a los historiadores centroamericanos sin compartir sus sentimientos partidistas, es que no existían o por lo menos no se publicaban más documentos que los utilizados por los partidos en esa guerra de libros y folletos que era la historia.

“No solamente Gámez, sino también el mismo don Sofonías Salvatierra, que en cierto modo puede considerarse como discípulo de Gámez, y hasta el propio Dr. Pedro Joaquín Chamorro, que se preciaba de ser lo contrario, es decir, antagonista de ambos, y por tanto una especie de contrarréplica conservadora de los dos ellos, se basaron principalmente en los memorialistas e historiadores de la Federación, especialmente en los guatemaltecos, con los que, por supuesto, compartían más o menos conscientemente el sentido partidista del documento histórico.” [Coronel Urtecho, José. “Libros y documentos para la historia de Nicaragua”. Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, No. 73, octubre, 1966, p. 2-12.]

En La Enseñanza de la Historia en Nicaragua, [Publicación Núm. 165, México: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1953] Carlos Molina Argüello critica “la historia encerrada dentro del mezquino concepto patrio de Gámez.” Luis Alberto Cabrales decía que “la historia es la disciplina intelectual formadora del patriotismo.  No se imparte para formar eruditos llenos de fechas y hechos, sino para formar ciudadanos.”  “Hay que insistir, sobre todo en que el pueblo nicaragüense está colocado en un importantísimo lugar del mundo, y que su conducta debe ser proporcionada a esa importancia.”

Bloch dejó una influencia permanente en el campo de la historiografía con su manuscrito incompleto Apología para la Historia, en el cual Bloch estaba trabajando cuando fue fusilado por los nazis.  Apología para la Historia es considerado, junto al libro de Edward Carr ¿Que Es La Historia?, los dos trabajos historiográficos más importantes del siglo XX.

Cada mes, usted podrá leer artículos sobre temas nicaragüenses en www.temasnicas.net

Si desea hacer comentarios, puede escribirnos a temasnicas@aol.com y nos puede sugerir que temas quisiera que tratáramos en la Revista de Temas Nicaragüenses o en este blog.

Referencias

Bloch, Marc, Apología para la Historia o el Oficio de Historiador, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1995, 398 p. Luego, nueva edición, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia - Fondo de Cultura Económica, 1996, 398 p. Después, traducción de la edición abreviada de 1997, México, Fondo de Cultura Económica, 2001, 181 p.

Carr, Edward H., ¿Que es la Historia? Traducción: Joaquín Romero Mauro, Barcelona, Seix Barral, 1978           

Ferro, Marc, Cómo se enseña la historia a los niños del mundo entero, Madrid: Siglo XX, 1990

Coronel Urtecho, José. Libros y documentos para la historia de Nicaragua. Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, No. 73, octubre, 1966, p. 2-12.  Disponible en línea en http://www.ciicla.ucr.ac.cr/bo20_06.htm

Molina Argüello, Carlos, La Enseñanza de la Historia en Nicaragua, Publicación Núm. 165, México: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1953]

Comentarios

¿Desea decir algo?